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Muchos sabréis (podéis leer algo más aquí) que los salmones son anádromos. Y tal y como explican en el link anterior eso significa que nacen en aguas dulces, migran al océano y vuelven a las aguas dulces para procrear. Se les atribuye la capacidad de volver al mismo sitio donde nacieron para reproducirse y los estudios recientes muestran que al menos un 90% de los salmones que remontan una corriente nacieron en ella. No se sabe cómo se orientan, pero puede que su fino sentido del olfato reconozca la química de su río natal.

¿Habéis visto alguna vez un vídeo de salmones remontando un río? Es impresionante, y si nunca lo habéis visto os recomiendo una búsqueda rápida en youtube ;)

Tienen que saltar para remontar las pequeñas (y a veces no tan pequeñas) cascadas, y muchos nunca lo consiguen. Algunos lo consiguen después de muchos intentos. Y además, supongo que entre otros muchos peligros (no soy precisamente experto en salmones), corren el peligro de ser devorados por un oso. ¿Por qué lo hacen?

La verdad es que no tengo ni idea, pero lo que más me llama la atención nos es por qué, si no cómo. ¿Cómo lo hacen? Pues como todo lo que hace la naturaleza, de la forma más sencilla posible: intentándolo una y otra vez hasta conseguirlo, o morir en el intento. Abandonar no entra dentro de su abanico de opciones.

¿Os imagináis que sucedería si fuera otra especie, no sé, los humanos por ejemplo, los que tuvieran que enfrentarse a algo así para procrear y mantener viva la especie? Un par de intentos y…

– Bufff, tio esto muy chungo, yo paso
– Pero mira a “Luis”, él lo ha conseguido
– ¿Tu has visto a ese oso? Que no, que no merece la pena jugarse la vida ni hacer tanto esfuerzo para echar un…
– Tu mismo, yo voy a seguir intentándolo

Con el tiempo lo más probable es que solo unos pocos lo intentarían y al final, osos mediante, la especie correría peligro de extinción.

Las cosas no siempre salen bien a la primera. Ni a la segunda. Ni a la tercera. Pero no importa el número de veces que lo intentas si al final lo consigues. Y en la mayoría de los casos, si lo intentas el número suficiente de veces lo acabas consiguiendo. Tenacidad, constancia, persistencia. Si quieres algo, lucha por ello y no tires nunca la toalla.

Adaptando un poco las palabras de Bruce Lee

Be salmon my friend