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* Este post continúa una serie de entradas con las que compartiré el contenido de una charla que tuve el placer de dar a unos estudiantes de grado medio a punto de empezar su periodo de prácticas en empresas. Puedes leer los anteriores aquí:

Típicos tópicos del mundo laboral – Intro
Típicos tópicos del mundo laboral – ¡A mi que me formen!

 

Yo paso de hacer eso, ¡eso no es cosa mía!

 

Creo que con tanto título, rol, competencia, puesto de trabajo o como le queramos llamar, se nos ha ido de las manos. Y además hemos creado unas estructuras jerárquicas gigantes que, lejos de facilitar el trabajo, lo entorpecen. Y lo hacen porque hemos separado tanto las responsabilidades que, en la mayoría de los casos, hay tareas que no se sabe demasiado bien a quién corresponden. Tareas que quedan en tierra de nadie y que muchas veces, aún siendo necesarias, se quedan sin hacer.

A día de hoy hay muy pocas personas que sean capaces de generar valor por si solas. Vivimos en un mundo acelerado que no para de cambiar. Cada día salen nuevos productos, nuevas tecnologías, nuevas herramientas, nuevas metodologías… Y los intereses de negocio van de un sitio a otro sin parar. Lo que hace 6 meses era lo más importante del mundo hoy le da igual a todos porque ha pasado de moda y “ya no vende”. Por eso, y sobre todo en el mundo empresarial, el trabajo en equipo se hace cada vez más necesario. El problema es que, tal y como yo lo veo, muy pocas veces trabajamos en equipo.

Trabajar juntos, en grupo, no es ni de lejos trabajar en equipo.

Para trabajar bien en equipo lo primero que tiene que suceder es que exista un único objetivo, un objetivo común. Un objetivo de equipo. Y todas las personas que pertenezcan a el deben dejar a un lado sus intereses personales por el bien de ese interés común. Cuando trabajamos en equipo no hay cosas de nadie. Y me diréis, ¿y si alguien no hace su trabajo? ¿por qué tengo que hacerlo yo? ¡No es justo!

Claro que no es justo, pero quiero que lo veamos desde otro punto de vista. Quizá no sea justo, pero puede que sea nuestra mejor opción. Creo que la actitud adecuada en el trabajo (y, por qué no decirlo, también en la vida) no es pararse a pensar en si algo es o no cosa tuya, si no en si puedes o no hacerlo. Si tú puedes hacerlo, y hace falta que alguien lo haga, sea o no cosa tuya ¡hazlo!. 

Algo de lo que estoy muy orgulloso es que durante 14 años, salvo un par de personas que no vienen a cuento, todas las empresas y todas las personas con las que he trabajado siempre han querido volver a trabajar conmigo. Cuando me he cambiado de trabajo, algo que he hecho en 5 o 6 ocasiones, siempre me han hecho una contraoferta. Cuando un compañero se ha ido a otra empresa y se ha enterado de que había un puesto libre que podía encajar conmigo, me ha llamado. Cuando he querido montar algo nunca me han faltado socios.

Y estoy seguro de que esa reacción, esa confianza que la gente ha depositado en mi, ha sido en parte porque siempre he hecho todo lo que estaba en mi mano para que las cosas salieran lo mejor posible. Fuera o no cosa mía. Y me ha tocado hacer cosas que no me apetecía mucho hacer. Y sigo haciéndolo. Pero gracias a eso, los proyectos en los que participaba salían bien, y la gente quería volver trabajar conmigo. Y las empresas contratarme.

Cuando no te conformas con hacer lo que tienes que hacer, y haces todo lo que puedes hacer, es cuando de verdad consigues grandes resultados. 

No te conformes con ir al trabajo. Eso es lo que hacen todos. Vete a trabajar (que no es lo mismo que ir al trabajo), a conseguir resultados, a ayudar a tus compañeros, a facilitarle la vida a tus clientes. E intenta hacerlo, en la medida de lo posible, con tu mejor sonrisa. No solo serás más feliz y evitarás el estrés que generan los pensamientos negativos. Todo el mundo querrá trabajar contigo, siempre. Y eso, una vez más, te abrirá muchas puertas. Y te hará sentirte bien. ¡Muy bien!

Una vez leí en el libro Sistemas Emergentes que las hormigas tienen una peculiar forma de trabajar: se auto-organizan para llevar a cabo las tareas necesarias. Pero lo hacen de verdad, sin necesidad de jefes que asignen dichas tareas. Si una hormiga se dispone a realizar un trabajo y al llegar recibe las señales de sus compañeras que le indican que ese trabajo ya se está realizando de manera eficiente, entonces se irá a otro sitio y realizará otro trabajo. Así de simple. Así de eficaz.

Deja de pensar si es o no cosa tuya. Si puedes, ¡hazlo!

Típicos tópicos del mundo laboral – Para lo que me pagan…

Foto de cabecera: Grass