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¡Atrévete!

Tenemos que atrevernos más. Tenemos que enamorarnos de la incertidumbre y casarnos con la confianza. El objetivo del ser humano como especie es la supervivencia, pero como individuos de una sociedad avanzada como la nuestra tenemos otros objetivos muy diferentes. Busca lo que de sentido a tu vida y agárrate a ello como si de tu vida misma se tratase. Al fin y al cabo, al menos en teoría, solo se vive una vez. ¡Atrévete!
Atrévete a intentarlo.
Si quieres algo tienes que atreverte. Perdemos oportunidades a diario por no atrevernos, pero nuestro cerebro es tan “listo” que ha aprendido a defenderse de la ansiedad que puede generar una afirmación así distorsionando la realidad y/o desviando nuestra atención hacía sitios “menos dañinos”. No vemos lo que nos hace daño hasta que resulta demasiado evidente, un mecanismo de defensa cortoplacista más que no está adaptado todavía al ritmo de vida actual. A todos se nos pasan millones de ideas por la cabeza pero pocas veces conseguimos reunir las fuerzas necesarias para ponerlas en marcha. ¿Cuál es el motivo?

Atrévete a fallar.
Todos lo hacemos, todos fallamos en incontables ocasiones. Y aunque muy pocos de esos “errores” sean realmente críticos, la trascendencia que les otorgamos cuando todavía no han sucedido es tan grande que casi siempre nos paraliza. Fallar es bueno, y si bien no es necesario desde un punto de vista meramente teórico, es evidentemente real en lo práctico. Deja de ver los fallos como algo malo y empieza a verlos como una ayuda para conseguir lo que te propongas. Atrévete, equivócate, y disfruta haciéndolo. Pero para hacer realidad un sueño hace falta algo más.

Problemas al generar nuevos hábitos

A nuestro querido cerebro le gustan los hábitos. Energéticamente hablando son bastante baratos y ya sabemos que nuestro cerebro es un gran ahorrador. El problema es que generar nuevos hábitos implica un cambio, y los cambios no le gustan tanto. Ni son tan baratos.

Todavía estamos lejos de empezar un nuevo año y hacer todos esos planes y promesas que harán que nuestra vida mejore. ¡Año nuevo vida nueva! Sin embargo estoy seguro que muchos de esos planes del año pasado hace ya tiempo que cayeron en el olvido. ¿Por qué nos pasa esto? ¿Qué hace tan difícil generar un nuevo hábito? Seguro que hay más, pero aquí os dejo una lista de algunos obstáculos con los que nos solemos encontrar a la hora de generar un nuevo hábito.

Pérdida de motivación

Empezar un nuevo hábito es bastante sencillo. ¡Estamos motivadísimos! La idea de cambiar y ser mejores nos gusta tanto que nos da la fuerza necesaria para empezar una nueva dieta, un plan de entrenamiento o dejar de fumar. El problema es que a los pocos días de empezar esa motivación se va viniendo abajo. La realidad supera la ficción y no es tan bonita como habíamos imaginado, así que abandonamos antes de poder obtener la recompensa.