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El otro día hablábamos sobre la intuición y aprender a vivir con dudas, y me sentía en deuda con vosotros si no hablábamos un poco sobre sesgos cognitivos. Sabemos que la intuición utiliza atajos para tomar decisiones, pero hay procesos intuitivos que introducen errores sistemáticos. Los atajos, como ya sabréis por vuestra propia experiencia, no siempre son buenos.

Como podéis ver en esta larga lista no son pocos, y aunque os animo a echarles un vistazo vamos a comentar algunos aquí para que quede un poco más claro el concepto de sesgo cognitivo. Seguro que si continuas leyendo te sientes identificado en más de uno ;)

Sesgo retrospectivo o sesgo a posteriori

Una vez ha sucedido algo tenemos cierta tendencia a pensar en ello como predecible. Era de esperar, estaba claro y frases similares hacen que creamos que la probabilidad de predicción antes del suceso es más alta de lo que realmente era. Sin embargo, si volviéramos a ese punto previo no tomaríamos decisiones diferentes. A la memoria a veces se le olvida incluir el contexto, ¡no lo olvides!

Sesgo de confirmación

Tenemos cierta predisposición a dar por válida toda la información que confirma nuestra propias creencias. Pensar un momento cuántas veces habéis dado por válido algo que habéis leído en internet y cuántas habéis pensado que eso era una tontería, que no podía ser cierto. Aún teniendo el mismo origen, si coincide con nuestra forma de pensar lo solemos dar por válido, si no, lo enterramos sin darle la más mínima oportunidad. El problema es, si no estamos en posesión de la verdad absoluta, que este sesgo nos impide aprender lo que se aleja de nuestro conocimiento actual. Para mí, ¡este sesgo es peligrosísimo!

Sesgo del falso consenso

Si mi entorno piensa como yo, todo el mundo piensa como yo. Solemos pensar que nuestras propias opiniones, creencias y valores están más extendidos entre el resto de la población de lo que realmente lo están, y el culpable es el falso consenso. Normalmente terminamos rodeándonos de gente que piensa como nosotros, y cuando extrapolamos al resto del mundo aplicamos nuestro rasero falsamente validado. Sectas, tribus urbanas, partidos políticos… en general cualquier persona que pertenezca a un colectivo acabará sufriendo las consecuencias del falso consenso.

Sesgo del falso dilema o falacia de falsa dicotomía

El blanco o negro. Tenemos bastante tendencia a simplificar en exceso las cosas poniendo encima de la mesa solo dos puntos de vista cuando, en realidad, existen muchas más alternativas. Un ejemplo claro es el “estás conmigo o estás contra mi”. Ahora que lo veis suena raro, ¿verdad? Sin embargo, si no estamos atentos a este sesgo muchas veces elegiremos la opción menos mala, pero no la que queremos o pensamos que sería correcta. Ni contigo ni contra ti, mi opinión es (…). Reconozco que siento cierta predilección por este último sesgo. No solo lo he visto en incontables ocasiones, si no que por suerte he aprendido a gestionarlo y eso me permite tomar mejores decisiones y hacer mejores juicios.

Como os decía (o habéis visto en la lista que enlazaba antes) hay muchísimos más. Y si os ponéis a leer algunos más veréis como aparece el sesgo retrospectivo (os parecerá lógico, pero antes de tener esta información no lo habíais pensado). No podemos sabernos todos de memoria, pero si podemos plantearnos las cosas de forma diferente. Tenemos que dejar de ir en piloto automático, tenemos que cuestionar a nuestro querido cerebro las cosas que nos dice y tenemos que vernos a nosotros mismos como algo imperfecto que, con esfuerzo y poco a poco, puede mejorar… ¡el límite lo ponéis vosotros!