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Aunque el de la foto soy yo no voy a hablar de mi mismo si no de la frase que da título al post. Frase que escucho con frecuencia y que no me gusta demasiado ya que, lejos de justificar un comportamiento, a mi me genera muchas preguntas: ¿por qué eres así? ¿quieres ser así? ¿eres siempre así?

La ciencia ha demostrado que podemos cambiar, y por tanto ya no vale eso del ¡así soy yo! Somos dueños de nuestros actos, y son estos y no nuestras palabras los que nos definen. Como dijo el gran Santiago Ramón y Cajal

Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro

Etiquetamos con demasiada facilidad utilizando, equivocadamente, el verbo ser. Un niño no es vago, hace el vago. Y probablemente sea porque nadie le ha sabido enseñar la recompensa a largo plazo o el sentido del deber. O quizá simplemente porque, cansado de escuchar que es vago, se lo termina creyendo y se comporta en consecuencia.

Somos altos, bajos, rubios o morenos. Pero en lo que se refiere a nuestros actos no somos, nos comportamos, y aunque no podemos crecer o menguar (teñirnos el pelo es un poco más sencillo pero no deja de ser un “engaño”) si podemos decidir como queremos comportarnos. No siempre será fácil, el cuerpo nos pedirá que nos comportemos como hemos hecho otras veces. Pero podemos utilizar nuestra inteligencia ejecutiva para tomar decisiones. ¡Hagámoslo! ¡Decidamos!

Tenemos que sacar a relucir nuestro pensamiento más crítico y replantearnos todo lo aprendido. Y tenemos que aprender a controlar nuestras emociones para poder decidir, de verdad, quien queremos ser. Y después actuar en consecuencia ;)