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El Efecto Hawthorne

El otro día me encontré con esto del Efecto Hawthorne en un libro. Lo busqué, leí un poco sobre el tema e inevitablemente me puse a pensar: ¿será esto lo que le pasa a mis coachees? ¿Y a los equipos que lidero? Vayamos por partes ;)

¿Qué es el Efecto Hawthorne?

Según pone en la wikipedia el Efecto Hawthorne es una forma de reactividad psicológica por la que los sujetos de un experimento muestran una modificación en algún aspecto de su conducta como consecuencia del hecho de saber que están siendo estudiados, y no en respuesta a ningún tipo de manipulación contemplada en el estudio experimental.

Es decir, que si estás realizando una serie de cambios en un equipo para mejorar su rendimiento, el motivo de que este mejore puede ser simple y llanamente el saber que están siendo observados, y no los cambios realizados. Si bien no estoy totalmente de acuerdo con este efecto (si creo que influye, pero no que sea exclusivo) pensar un poco en ello me ha venido muy bien. Al fin y al cabo mi trabajo últimamente tiene más que ver con influir en las personas que con cualquier otra cosa.

¿Cuanto es cosa mia? Siempre digo que yo hago más bien poco, ya que al final son las personas con las que trabajo las que, valga la redundancia, hacen el trabajo. Mucha gente me dice que no, que yo tengo mucho que ver con el resultado… tal y como yo lo veo, ¡soy un jardinero!

No te precipites

Estoy seguro de que todos habéis tirado alguna piedra a un agua completamente en calma. Es precioso. Primero un pequeño “estruendo” seguido de las increíbles ondas que van disminuyendo en tamaño al alejarse del centro. Y si dejamos pasar el suficiente tiempo todo vuelve a su calma. Parece que ese agua no se haya movido nunca.

¿Podemos aprender algo de este comportamiento? Yo creo que si, ¡podemos aprender mucho!

Nuestro comportamiento tiene mucho que ver con esta forma de funcionar. De repente tenemos una idea y nos parece genial, maravillosa, ¡la mejor idea que hemos tenido nunca! Tanto que en ocasiones abandonamos todo lo que estamos haciendo para ponernos de inmediato con esa idea. ¡Si no lo hacemos ahora nos la van a robar! O cuando de repente hacemos una compra compulsiva porque ¡lo necesito ya!

Hay muchos ejemplos pero todos tienen algo en común: la decisión la están tomando nuestras emociones, no nosotros. Es una especie de secuestro emocional. El problema es que cuando baja el subidón (de dopamina en este caso) nos damos cuenta de lo sobrevalorado de nuestra actuación.

Economía del comportamiento

Hace ya varios años que conocí, gracias al vídeo que os dejo al final del post, a una de las personas que más me hizo replantearme la toma de decisiones; el gran Dan Ariely. Nunca me ha apasionado la economía, pero si la juntas con las emociones entonces la cosa cambia. La economía conductual o economía del comportamiento es el análisis de la toma de decisiones económicas aplicando tendencias cognitivas y emocionales tanto humanas como sociales. Simplificando un poco, como influyen nuestras emociones en las decisiones económicas que tomamos. Y en las no económicas también ;)

Me gustó tanto este vídeo que nada más terminar de verlo fui corriendo a comprarme su primer libro “Las trampas del deseo”. Sin duda es un libro que recomiendo ya que te servirá para conocerte mucho mejor y mejorar tu toma de decisiones. Quizá incluso llegues a cuestionarte eso del libre albedrío… no suena mal, ¿verdad?. Personalmente es un libro que he regalado y recomendado en varias ocasiones durante los últimos años, así que échale un vistazo al vídeo y si te gusta ya sabes por donde seguir ;) ¿A quién no le gusta saber qué le influye a la hora de tomar decisiones? ar decisiones?

Los sesgos cognitivos

El otro día hablábamos sobre la intuición y aprender a vivir con dudas, y me sentía en deuda con vosotros si no hablábamos un poco sobre sesgos cognitivos. Sabemos que la intuición utiliza atajos para tomar decisiones, pero hay procesos intuitivos que introducen errores sistemáticos. Los atajos, como ya sabréis por vuestra propia experiencia, no siempre son buenos.

Como podéis ver en esta larga lista no son pocos, y aunque os animo a echarles un vistazo vamos a comentar algunos aquí para que quede un poco más claro el concepto de sesgo cognitivo. Seguro que si continuas leyendo te sientes identificado en más de uno ;)

Sesgo retrospectivo o sesgo a posteriori

Una vez ha sucedido algo tenemos cierta tendencia a pensar en ello como predecible. Era de esperar, estaba claro y frases similares hacen que creamos que la probabilidad de predicción antes del suceso es más alta de lo que realmente era. Sin embargo, si volviéramos a ese punto previo no tomaríamos decisiones diferentes. A la memoria a veces se le olvida incluir el contexto, ¡no lo olvides!o tomaríamos decisiones diferentes. A la memoria a veces se le olvida incluir el contexto, ¡no lo olvides!

El cuarto de segundo mágico del secuestro emocional

Quizá todavía no hayáis escuchado el término “secuestro emocional” (si me conoces seguro que sí), pero todos hemos sido secuestrados muchas veces. ¡Algunos incluso varias veces al día! En las situaciones críticas la amígdala (llamémosla cerebro emocional o primitivo) toma el control sobre el neocórtex (cerebro racional, moderno, evolucionado), lo que significa que perdemos la capacidad de razonar y actuamos por instinto. Y este instinto no es más que una serie de respuestas automáticas que en algún momento de nuestras vidas aprendimos, y que ahora repetimos sin juicio alguno.

El problema es que suele ser en la infancia donde se establecen todas estas respuestas automáticas y, espero que estéis todos de acuerdo conmigo, sin duda no es la mejor edad para decidir cómo vamos a comportarnos el resto de nuestras vidas. Pensar por un momento en la típica discusión de enamorados. Son como niños, ¿verdad? ¿Y cuándo el jefe explota? Comportamiento infantil, irracional… ¿lo vas pillando? ;)

Lo que en su momento fue un mecanismo perfectamente válido para la supervivencia del ser humano -salir corriendo ante un peligro es tan válido para un niño como para un adulto- deja de tener sentido en la vida actual. Hace mucho que salimos de las cavernas pero nuestro cerebro no evoluciona tan deprisa.