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Economía del comportamiento

Hace ya varios años que conocí, gracias al vídeo que os dejo al final del post, a una de las personas que más me hizo replantearme la toma de decisiones; el gran Dan Ariely. Nunca me ha apasionado la economía, pero si la juntas con las emociones entonces la cosa cambia. La economía conductual o economía del comportamiento es el análisis de la toma de decisiones económicas aplicando tendencias cognitivas y emocionales tanto humanas como sociales. Simplificando un poco, como influyen nuestras emociones en las decisiones económicas que tomamos. Y en las no económicas también ;)

Me gustó tanto este vídeo que nada más terminar de verlo fui corriendo a comprarme su primer libro “Las trampas del deseo”. Sin duda es un libro que recomiendo ya que te servirá para conocerte mucho mejor y mejorar tu toma de decisiones. Quizá incluso llegues a cuestionarte eso del libre albedrío… no suena mal, ¿verdad?. Personalmente es un libro que he regalado y recomendado en varias ocasiones durante los últimos años, así que échale un vistazo al vídeo y si te gusta ya sabes por donde seguir ;) ¿A quién no le gusta saber qué le influye a la hora de tomar decisiones? ar decisiones?

Aprende a vivir con dudas

¿Te gusta tener dudas? ¿Te sientes cómodo con ellas? Para la mayoría de las personas las dudas no son algo amigable. Nos estresan y nos roban muchísima energía. Al menos hasta que, de forma racional y totalmente adivinatoria, encontramos una explicación que nos convence. El problema es que si echamos la vista atrás vemos que dicha explicación no se suele cumplir, pero rápidamente inventamos otra y así seguimos avanzando, sin dudas, y por desgracia sin mucho acierto.

Hemos creado una sociedad dependiente de la certeza. Tanto, que creemos ser capaces de predecir el futuro. Y por eso cuando hablas a la gente de la intuición, te miran raro. La intuición es algo bastante desconocido, aunque por suerte para nosotros la ciencia avanza cada día un poco más en su comprensión. La intuición no es un proceso irracional, es un mecanismo de nuestro cerebro para tomar decisiones más rápido, para lo que desprecia la información que menos relevante le parece (me recuerda un poco a la navaja de Ockham). Y se empieza a demostrar que cuando seguimos a nuestra intuición nuestras decisiones son más acertadas. Pero seguir a la intuición genera dudas que no genera la razón, y como no nos gustan las dudas…

Tenemos que empezar a vivir en armonía con la duda. Tenemos que asumir que no podemos predecir el futuro. Que hay que asumir riesgos y que a veces acertaremos y otras no. Y tenemos que empezar a tener en cuenta a la intuición en la toma de decisiones. Y cuanto más crítica sea la decisión más hay que fiarse de la intuición. Una vez leí un texto que me hizo mucha gracia por su sencillez y su acierto: